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Oky Botero, víctima de Pablo Escobar. 1989



El 7 de noviembre de 1989 Escobar  ordenó asesinar al rejoneador Oscar Andrés "Oky" Botero, en un semáforo de El Poblado; el motivo:  ser un amigo declarado del general  Jaime Ruiz Barrera, comandante de la IV Brigada de Medellín, con quien Escobar mantenía cazada una batalla personal.  

La directriz 12333 de Gerald Ford. 1974




En septiembre de 1974, el vicepresidente republicano Gerald Rudolph Ford asumió la presidencia de USA y para septiembre  expidió la célebre directriz presidencial 12.333 que prohibió a cualquier miembro del gobierno de Estados Unidos, incluyendo las agencias de inteligencia como la CIA, participar o cometer asesinatos, especialmente en el exterior.  Los puntos más pertinentes decían lo siguiente:

  •    Prohibición de asesinato: Ninguna persona empleada por el gobierno de Estados Unidos o que actué en nombre del mismo deberá cometer, o conspirar para cometer, asesinato.
  •   Participación indirecta: Ningún servicio de inteligencia deberá participar en o emprender las actividades prohibidas en la presente directriz”.

Históricamente esta directriz sería el mayor obstáculo para la colaboración de las agencias norteamericanas en la persecución de Escobar casi veinte años después y finalmente debió ser eludida en el límite de la legalidad,  para lograr el objetivo de cazar al capo.             



La extraña bomba de la embajada americana. 1984



26 de noviembre de 1984.  Pablo Escobar estaba decidido  matar al embajador americano Lewis Tambs por la colección de afrentas personales que terminaban en su solicitud de extradición y que comenzaron con la denominacion primigenia que hizo de narcoguerrilla y el decomiso de Tranquilandia; primero comenzó con una campaña de amenazas telefónicas al personal de la embajada e intentó infiltrar al personal de seguridad; cuando no lo consiguió organizó un atentado bomba con un pequeño Fiat cargado de 15 kilos de explosivos; es quizás el atentado menos difundido de Escobar y aunque hubo una sola víctima, el funcionario se sintió tan seriamente amenazado que envió su familia a USA y luego dejó del todo el país en enero de 1985; sobre Tambs, la revista Semana dijo lapidariamente que se iba “El americano feo”; seguía difundiéndose la idea que el M-19 “mataría cinco gringos por cada colombiano extraditado a Estados Unidos”;  el gobierno reforzó la seguridad de embajadas, las oficinas de la aerolínea Eastern y otros centros colombo-americanos.



Edificio Mónaco destruido por el Cartel de Cali. 1988



En 1988 ocurrió el atentado contra el edificio Mónaco del barrio El Poblado, vivienda principal de la familia Escobar. El Toyota de los explosivos, entró de madrugada disparando hasta casi al parqueadero interior del edificio armado con unos 80 kilos de dinamita (no los 800 que habían acordado en Cali); el ocupante mató al vigilante privado y huyeron, los guardaespaldas que estaban en el sótano apenas salían a defenderse cuando todo estalló a su alrededor. La familia de Escobar se perdió en la noche en un Renault 21 seguido de varios camperos con guardaespaldas buscando la seguridad de una de las fincas en La Pintada.  Escobar no estaba; existen dos versiones: había cambiado de escondite local en la madrugada o bien estaba en Brasil. El autor intelectual del atentado fue Francisco “Pacho” Herrera del “Cartel de Cali”, recién amenazado por Escobar, pero al parecer todos los de su grupo estaban de acuerdo en esta solución. Este fue el verdadero comienzo de la guerra entre carteles de Medellín y Cali que ya no pararía hasta el último día de vida de Escobar, más cuando recibió la supuesta solidaridad de Gilberto Rodríguez, unos segundos después de la explosión en una sospechosa actitud


Barry Seal muerto. 1984


Finalmente Escobar envió a buscar a Barry Seal con un escuadrón de sicarios enviado directamente desde Medellín. En una de esas actuaciones inexplicables de la justicia norteamericana, Seal que era un objetivo innegable de la mafia, en libertad condicional por cuenta  del juez Roettger de la Florida, fue condenado por el juez Polazola a residir expuesto en el centro de trabajadores comunitarios del Ejército de Salvación en Arline Highway en Baton Rouge, Lousiana;  lo que facilitó la ejecución de su condena a muerte  al quedar sin protección alguna del gobierno.

Rodrigo Lara Bonilla asesinado. 1984



El 30 de abril de 1984, en la mañana de su muerte, el ministro Lara recibió una información de un alto mando militar sobre otro atentado que parecía estar fraguándose en su contra; a diferencia de otras veces,  tomó esta información muy  en serio.  Pero el carrusel de la muerte activado para una mafia herida en todos los órdenes, sobre todo en el económico, estaba en un proceso irreversible y sin más dudas pasó su cuenta de cobro implacable, enviándole dos sicarios del grupo de Mario Castaño, alias “El Chopo”,  bien entrenados en la tenebrosa escuela del misterioso instructor de origen Judío, Isaac Guttan Esternbergef localizada en Sabaneta, del que no se conocen datos adicionales. Los enviados iban armados con granadas MK-2, ametralladoras Ingram, revólveres y chalecos antibalas,  lo persiguieron en la ruta desde el ministerio hasta su casa y lo mataron a balazos en el interior del Mercedes Benz blanco oficial a la altura de la calle 127 con la avenida Boyacá. El carro abaleado logró llegar hasta la casa del ministro que estaba sin vida en el asiento trasero.  Iván Darío Guizado Álvarez, el primer sicario murió en la persecución de los escoltas, el conductor Byron Velásquez Arenas alias "Quesito", resultó herido cuando la moto le cayó encima y fue capturado.

 

Asesinato de don Guillermo Cano Isaza. 1986


17 de diciembre  de 1986
Escobar ya tenía un plan definitivo para asesinar al director de El Espectador Guillermo Cano Isaza;  fue así como un comando enviado desde Medellín lo mató en estado de completa indefensión, sin guardaespaldas y sin oposición,  cerca de su periódico;  la venganza de “El Cartel” contra la prensa que se le oponía se había consumado