Mostrando entradas con la etiqueta 1979. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1979. Mostrar todas las entradas

Premiación de bicicletas Ositto. 1979



Hubo una época en que bicicletas Ositto, el negocio de Roberto Escobar Gaviria, impulsado luego por su hermano Pablo, brilló en el ciclismo nacional.  Aquí una premiación de una carrera sin más datos, donde aparece la mascota, una madrina y dos corredores del club.



Revista TIME: The Colombian Connection 1979


Apareció una de las pocas carátulas de la revista Time dedicadas a Colombia: “Colombian Connection (Billions in pot and coke)”, escrito por el veterano periodista de Time, Donald Neff,  parodiando a la famosa película y libro “French Connection”, convirtiendo desde entonces al país en un símbolo del narcotráfico mundial.   Muchas reacciones surgieron al artículo, airadas algunas, como por ejemplo la del ex presidente Alberto Lleras Camargo en su columna del periódico El Tiempo: “El informe de Time sobre -The Colombia Connection- en el cual se nos concede el dudoso honor de estar narcotizando, envenenando y corrompiendo a millones de norteamericanos, ya va en camino de todos los archivos, todos los computadores especializados, todas las fuentes de información de nuestro país y la América Latina y se seguirá usando por los próximos diez años o más, en las universidades, en las escuelas, en los colegios de segunda enseñanza y dondequiera que alguien quiera saber que pasa en Colombia...” Incluso el embajador Diego Ascensio de Estados Unidos, dijo que era una mala información de Time y un ejemplo de “mala prensa” internacional.   

Programa "Civismo en Marcha" de Pablo Escobar. 1979




Enero de 1979
El primero de los programas de Escobar se llamó "Civismo en Marcha", que al comenzar tenía una agenda netamente ecológica que incluía  siembras masivas de árboles en todos los barrios y avenidas de Medellín,  la liberación de animales como ardillas y conejos en sitios despoblados de las lomas de Envigado y el Poblado, un consultorio médico y odontológico para personas de bajos recursos que se llamó “Casa de las Negritudes” localizada en el barrio Zea cerca de la plaza minorista y a tres cuadras de Jesús Nazareno y  la iluminación sistemática de canchas de fútbol y donación de infraestructura en las comunas nororiental y noroccidental de Medellín que fue algo ulterior, pero más duradero.  Su símbolo eran tres banderas: una verde con un pino, una café con un libro abierto y una blanca con un corazón, encerradas en un círculo sobre el tejado de una casa.  A menudo se le confunde con “Medellín Cívico” que era en realidad el periódico ecológico, donde además escribía de cuando en cuando las llamadas "Cartas a los medellinenses". El programa que al consolidarse se llamó “Los cincuenta domingos” funcionaba así:  El miércoles se hacía una cita con los líderes del barrio, se escogían entre 100 y 200 familias que adoptarían un árbol y se buscaban artistas locales (trovadores, cantantes, cómicos o poetas) para un acto público;  el siguiente domingo llegaba al barrio escogido el grupo de “Civismo en Marcha” con sus pendones y se hacía un programa de radio en vivo, vía telefónica  en la emisora popular “La Voz de las Américas” porque no había otro medio tecnológico:  El acto comenzaba con los himnos de Colombia y Antioquia,  los actores presentaban sus números y eran premiados los mejores, se entregaban los árboles a las familias seleccionadas y no era raro que doña Hermilda, la madre, leyera sobre un tema ecológico o declamara algunos versos.  Cuando llegaba Escobar, que casi siempre asistía vigilando de cerca el programa, los animadores lo anunciaban con un entusiasmo, desmedido, Escobar pasaba saludando aquí y allá, en veces cargando un  niño, igual que cualquier político en campaña; en la tarima participaba leyendo una columna sobre un tema ecológico o con un encendido discurso veintijuliero, que era lo más frecuente.  Luego además de la ecología, Escobar, por su gran afición al fútbol,  comenzó a iluminar las canchas de comuna en comuna y en los barrios de Envigado, que en total alcanzaron hasta las 120; para que las obras lucieran mejor comenzaron a inaugurarlas los sábados en la noche; igual antes había un desfile de artistas locales y luego un partido,  donde Escobar invariablemente hacía el saque de honor y en algunas pocas veces jugaba uno de los dos tiempos. La intención de Escobar parecía ser altruista con los necesitados,  pero como con el tiempo la idea creció y terminó por convertirse en un partido político de proyección local.  Dicen diferentes fuentes que Escobar fue aconsejado por varios amigos de su oportunidad, si aprovechando su arraigo popular, incursionaba en política.  En ese momento “Civismo en Marcha” no era un grupo político como tal y aunque quizás podrían estar buscando un escaño para el concejo municipal en su área de influencia, Medellín o Envigado,  para las siguientes elecciones de concejos y asambleas que serían en 1980,  no quedaron registros de haberlo siquiera intentado.   Lo cierto es que a Escobar estas obras tan populistas le dieron una base lo suficientemente sólida como para resistir sus épocas de guerra contra el estado en que se convirtió en un prófugo buscado con todos los medios disponibles que encontró albergues seguros en medio del pueblo raso;  para hacer estas campañas ecológico-deportivas quería hacerse acompañar de un nombre respetable y no encontró a nadie mejor que su tío Hernando Gaviria Berrio,  con el que además podía usar el periódico “Medellín Cívico” para difundir las obras de su movimiento político





Renault de Pablo Escobar. 1979




El carro amado por Escobar fue el Renault 4, para él y su familia.  Quizás porque cuando llegó fue un pequeño símbolo de estatus en la clase media colombiana.  También por la famosa "Copa Renault" en la que fue un entusiasta participante.










Otra imagen del Porshe de Pablo Escobar. 1979


Uno de los carros que Escobar prefería para las aventuras de "Fuerza libre" que se vivían en Medellín algunos fines de semana era los Porsche.  Aquí con otro modelo o al menos con otra pintura diferente.

SIMCA de Pablo Escobar. 1979




El Simca de las Chrysler nunca fue un carro exitoso, pero antes de popularizar el Renault 4 como carro colombiano por excelencia, se hicieron todos los intentos posibles por mejorar su fama; entre muchos eventos, carreras automovilísticas como la "Copa Marlboro" donde estos carritos eran los protagonistas y por supuesto Escobar no podía estar ausente.

Pablo Escobar y Copa Renault 1979


 Los primos Escobar-Gaviria participaron en la primera válida de la "Copa Renault/79”  en el autódromo de Toncacipá en Bogotá  (Autos número 70  a nombre de “P. Escobar” patrocinado por “Bicicletas El Osito” y número 71 a nombre de “G. Gaviria” patrocinado por “Depósitos Cundinamarca”).   En todos los periódicos se anunciaba en grandes avisos la copa Renault en el llamado autódromo internacional, incluyendo al mismo El Espectador con el lema de “Emoción, velocidad, gente IN”. De manera sorprendente para la mitad del año Escobar había ascendido al segundo lugar en esta copa de expertos después del corredor Álvaro Mejía que era consagrado. El periódico El Tiempo por ejemplo decía: “Entre los novatos se destacan Lucio Bernal, de Bogotá; Pablo Escobar, Gustavo Gaviria y Juan Yepes, todos de la capital antioqueña”. Algunas versiones mal intencionadas mencionaron luego que Escobar tuvo tanto éxito en la copa Renault porque tenía un inventario ilimitado de repuestos fruto de sus incursiones pasadas como “jalador” de carros; según su hermana Alba Marina fueron Renault 4 viejos reclutados entre los de la familia y recompensados luego con flamantes carros nuevos; pero lo cierto es que el automovilismo era más bien el subproducto de su poder económico. 


Avisos de Copa Renault. 1979



Se pueden encontrar avisos invitando a la Copa Renault de ese año en todos los periódicos de Colombia.  Nunca antes había tenido tanto despliegue el deporte de motor en el país

Masacre de Crown Liquors en Miami. 1979


JULIO DE 1979
Luego de  un mayo y junio sangrientos en Miami por cuenta de las vendettas de la mafia que habían obligado a los médicos forenses a alquilar camiones refrigerados para dar vueltas con los cadáveres mientras había cupo para la necropsia; el más significativo  fue el asesinato de cuatro personas en la licorería "Crown Liquors" del Dadeland Mall en Kendall-Miami, de  Germán Jiménez Panesso y otras cuatro personas por un grupo de matones enviado por Griselda Blanco, que se transportó en un camión marcado como “Happy Time Complete Party supply”(Suministros para fiestas - momentos felices). Fue la primera evidencia visible para la prensa norteamericana del crecimiento de una red de distribuidores colombianos de cocaína apoderados de las calles de y en guerra interna, haciendo una operación logística impecable, con tal arsenal disponible que ninguna fuerza policial hubiera podido hacerle frente al grupo de atacantes y menos con revólveres de seis balas La llamada "masacre de Crown Liquors" fue la señal que algo se estaba saliendo de control con los narcotraficantes en la Florida.  Los medios se interesaron extensamente en el problema, la ciudadanía entró en pánico ante la osadía de un grupo que hacía tales cosas a plena luz del día en el mall más importante de la ciudad.

Cyrus Vance y el tratado de extradición con Estados Unidos. 1979


14 de septiembre.  
Aunque no se recuerde así,  esta fue una fecha histórica para el país, puesto que se firmó en Washington el fatídico tratado de extradición con Estados Unidos, que afectaría profundamente a toda una generación de colombianos.   La firma la hicieron Cyrus Vance,  que era el  Secretario de Estado norteamericano del gobierno Carter y Virgilio Barco Vargas, que era embajador de Colombia en USA.  Era un momento clave porque sería el mayor determinante de la muy larga y dolorosa guerra con los narcotraficantes que culminaba las intenciones del presidente Nixon desde años atrás de firmar múltiples tratados anti drogas y presionaba al gobierno del presidente Turbay que se sentía tan inseguro en los temas de drogas desde que comenzó