Libro sobre Extradición con prólogo de Pablo Escobar. 1990


OCTUBRE DE 1990
Se publicó un estudio sobre la extradición  en una pequeña edición de mil ejemplares,  escrito por el abogado Santiago Uribe Ortiz.   El interés del libro no estaba en el tema más bien técnico, sino las siete páginas de  prólogo escrito por Escobar Gaviria.  El abogado Uribe Ortiz, era un especialista en derecho administrativo, quien sin tapujos de ninguna clase admitió haber sido el abogado de los "extraditables" y amigo personal de Escobar, justificó, en declaraciones al noticiero “24 horas”, la inclusión del prólogo señalando que su libro se limitaba a los aspectos jurídicos del tema, y que le parecía interesante incluir el punto de vista de "una persona que haya vivido el problema emocional en carne propia".  El borrador del libro fue enviado a varias casas editoriales que se corrieron cuando se les informó que el autor había decidido incluir el prólogo de Escobar.  Para que no quedaran dudas sobre la autenticidad de la identidad del prologuista, al lado de la firma aparecieron la fecha de agosto 25 de 1990 y la huella digital con la que Escobar legitimaba sus documentos.  Era entre curioso y desafiante que además de esto haya agregado el nombre de Medellín como lugar donde el documento fue firmado.

La cárcel de La Catedral. 1991





Desde 1990 Escobar se preparó adecuadamente para el momento de momento de entregarse al estado y que no podía dejar ningún asunto sin resolver, puesto que fácilmente podría  terminar en una trampa que lo llevara a la extradición. Un tal Antonio Bustamante Gómez, de hoja de vida intachable,  era el dueño de los 30.000 ms cuadrados donde Escobar se imaginaba la futura cárcel de “La Catedral”, su propia cárcel,  en las más altas montañas de Envigado, llegando por una carretera rural en mal estado y curvienta y sin otro acceso posible para motorizados.  El plan era claro,  aprovechando que el decreto de César Gaviria tenía implícita la búsqueda de un lugar seguro de reclusión,  Escobar dio la orden a Guido Parra para que ofreciera como parte de la negociación un “campamento cárcel” en Envigado que ellos, “Los Extraditables”, ayudarían a costear con mucho gusto; desde el primer momento y con sutileza este se convirtió en un punto inamovible de toda negociación.  Escobar estaba acomodando sus fichas para cumplir un plan maestro que incluía una entrega legítima y un sitio de reclusión bajo su poder.