Barry Seal muerto. 1984


Finalmente Escobar envió a buscar a Barry Seal con un escuadrón de sicarios enviado directamente desde Medellín. En una de esas actuaciones inexplicables de la justicia norteamericana, Seal que era un objetivo innegable de la mafia, en libertad condicional por cuenta  del juez Roettger de la Florida, fue condenado por el juez Polazola a residir expuesto en el centro de trabajadores comunitarios del Ejército de Salvación en Arline Highway en Baton Rouge, Lousiana;  lo que facilitó la ejecución de su condena a muerte  al quedar sin protección alguna del gobierno.