Cayo Norman paraíso de la droga en Las Bahamas. 1977




Diciembre de 1977
Carlos Lehder que triunfaba en su visión del negocio de las drogas, deshizo abruptamente su sociedad original con George Jung,  haciéndolo su enemigo perpetuo, cuando comenzó a invertir  millones de dólares en el proyecto de Cayo Norman, la más occidental de las islas del archipiélago de las Exuma, a 80 km al sureste de Nassau, la capital de Bahamas y a solo 112 kilómetros de Miami, llamada en honor de un pirata de poca monta de la época de Morgan; quería aprovechar el relajamiento de las normas durante el gobierno del primer ministro Sir Lynden Oscar Pindling que permitía que cualquier cosa que se pudiera pagar, sucediera en su reino.   Compró la isla por 190.000 dólares a Charlie Beckwith, un socio del Sea Word de Fort Lauderdale,  que tuvo un proyecto fracasado de un hotel lujoso para buceadores y que tenía además una laguna natural infestada de tiburones martillo que nacían ahí y regresaban a copular por cientos, por lo que servían para disuadir a los visitantes inoportunos, pero también creaba un estuario ideal para atracar yates y descargarlos con toda comodidad; además tenía una pista de aterrizaje de unos 900 ms de longitud que la hacía un ideal fantástico para todo tipo de operaciones de tráfico de drogas o armas.  Como parte de un plan sistemático comenzó a hostigar a los escasos pobladores, haciéndoles pequeños atentados, puso guardias privados con perros, incluyendo un par de gorilas personales importados de Stuttgart y prohibió cualquier visita de turistas.  Como único dueño, quiso instalar una infraestructura que le sirviera de mampara, incluyendo un centro de investigación oceanográfico y un hotel tan lujoso como el de las islas vecinas que eran Highbourne y Eleuthera, con terrazas, un supermercado y la sucursal de alguno de los célebres bancos del paraíso fiscal de  Nassau.  Sin embargo estos proyectos no importaban tanto,  la isla personal se convirtió finalmente en un bastión incomparable para  el grupo de negociantes de drogas que posteriormente sería llamado “Cartel de Medellín” y que revolucionó el tráfico de narcóticos por vía aérea al hacer una escala técnica en las Bahamas antes de llegar a la Florida,  ampliando su capacidad y mejorando su seguridad. Mejoró la infraestructura, amplió la pista y puso poderosos equipos de comunicaciones.  Para principios del 78  estaba enviando directamente a Estados Unidos cargamentos grandes de cocaína de 300, 500 y hasta 1000 kilos que le proveían los mayoristas de Colombia, en especial Escobar.   En Cayo Norman la carga se re empacaba en aviones pequeños que hacían una auténtica “operación mosquito” sobre los aeropuertos de la Florida.  El antiguo grupo de padrinos había sido eficientemente remplazado por otro más audaz, creando la primera ruta efectiva para toneladas de droga, que partiendo de territorio antioqueño, con escala en Norman, terminaba en alguna parte de los Estados Unidos; la admiración por Lehder en ese momento, no tenía límites