Pablo Escobar en la Camara de Representantes. 1983




Estas son fotos de agosto de 1983 cuando se reunió  la plenaria de la Cámara de Representantes para debatir el tema de los “dineros calientes”  y esta vez el  representante Escobar si se asomó hasta el recinto del congreso. Previendo una gran afluencia de curiosos, la entrada se encontraba rigurosamente custodiada;  hasta los periodistas, que habían acudido al parlamento con la esperanza de cubrir ese debate sin precedentes, también fueron restringidos  por culpa de las medidas  que se habían tomado con el fin de impedir un show del estilo de Lehder que la primera vez había alegado ser periodista en ejercicio (del periódico “Quindío Libre”) y tener derecho a entrar solo para comportarse con un público hostil. En medio de esta multitud que luchaba por abrirse camino se presentaron múltiples incidentes, entre ellos el protagonizado por un escolta del Procurador Carlos Jiménez Gómez, quien intercambió algunos puños con un mayor de la policía, que intentaba requisarlo en contra de su voluntad.  En el interior los ánimos estaban aún más exaltados; Escobar se encontraba en uno de los salones de las comisiones, reunido con varios políticos que lo escuchaban atentamente; adentro todas las miradas custodiaban el único acceso al recinto para ver cuando entraba el hombre; cuando Escobar finalmente ingresó pareció evidente que la consigna era  frustrarle su espectáculo.  En la puerta se le exigió que se pusiera una corbata, que no tenía, y que  le fue facilitada por alguien; era una de cuadros desabrida en la que sale en todas las fotos de ese día y posteriormente se le exigió la presentación de la cédula;  al final el guardia tuvo que permitirle la entrada en su calidad de suplente a la Cámara, pero no a su esposa, que muy elegante pretendía también acompañarlo en el debate;  ella se quedó atrás, pero fue escoltada más tarde de regreso hasta el recinto por el representante Víctor Mosquera Chaux. El periodista “Poncho Rentería” que se encontraba presente ese día representando a un pequeño partido llamado "Movimiento Cívico de Cali", escribió años después sobre las fotos que quedaron disponibles del momento:“Identificó, aparte de Escobar, a Fernando Ospina Hernández, a Jorge Tarazona, y a Cesar Gaviria, presidente de la cámara en esos días. Veo también al hoy senador Jaime Henríquez (Gallo) y al entonces senador Luis Escobar Concha que, llevado por la curiosidad, asistió al debate que esa noche le hacían Jairo Ortega y Ernesto Lucena al ministro Rodrigo Lara Bonilla. Yo estaba a cuatro metros a la derecha de Pablo Escobar en medio de mis colegas Abelardo Forero y Gilberto Vieira-White. Al otro costado, lo detallé mucho, estaba Pablo Escobar con vestido crema, medias blancas, zapatos Corona, corbata floreada, pelo arrugado, manos gorditas y mucho nerviosismo porque era el centro de todas las miradas... Terminado el debate, volvimos a los corrillos. Con Abelardo Forero, Gilberto Vieira y Alberto Villamizar comentábamos lo sucedido y se nos acercó Pablo Escobar, evadiendo a unos periodistas con grabadora. Nos silenciamos y nos asustamos. Para romper el hielo me dirigí a mi profesor Abelardo diciéndole: "Maestro, usted que vive la historia, este es el superduro de Envigado...Pablo Escobar...". Abelardo lo miró de arriba a abajo y con su bonhomía habitual le preguntó: ¿Y usted de cuáles Escobar es?". La mayoría de los parlamentarios no pudieron ocultar su desagrado ante la presencia del visitante. "Esto es peor que lo de Lehder", comentó uno;  "¿cómo lo dejaron entrar?" preguntó otro indignado parlamentario, “Es un espectáculo denigrante”, decía otro más allá.  El entonces senador Cesar Gaviria Trujillo, bajó del estrado y en tono enérgico le ordenó al jefe de seguridad del capitolio que ningún guardaespaldas más entrara al recinto y que si el representante Escobar o Lehder insistían en ingresar con su "guardia personal",  les negaran la entrada.  Pero los murmullos de pronto fueron ahogados por los aplausos de los asistentes;  acababa de entrar el ministro Lara Bonilla; las barras se encontraban atestadas pero esta vez de partidarios del ministro, lo que le permitía tener el control.  El ministro repitió el núcleo básico de las denuncias tomadas del informe de ABC que eran su única prueba;  no dejó que la discusión llegara a puntos como el de la grabación de su a entrevista con el narcotraficante Porras y por el contrario,  le dio al debate visos académicos que lo redujeron a un sermón sobre los peligros de la drogadicción, con una explicación sobre los métodos de cultivo y el procesamiento de la cocaína; el punto culminante se produjo cuando entre los asistentes se hicieron circular muestras de "basuco" en pequeñas papeletas con la consigna de que “eso” constituía un veneno para las nuevas generaciones.  Muchos de los parlamentarios aburridos por el giro que habían tomado los acontecimientos, prefirieran hacer corrillo en torno a un televisor del pasillo, en el que estaban transmitiendo algo más candente: un partido de Brasil-Argentina.