Lara Bonilla detiene los aviones de la mafia. 1983




SEPTIEMBRE DE 1983
El ministro Lara Bonilla no cejó en el empeño de atacar a los narcotraficantes por lo que usó un insumo que era neurálgico para su negocio: los aviones.  Suspendió licencias de vuelo por doquier en todo el país para cerca de un centenar de avionetas y helicópteros por sospecha de servir al tráfico de drogas; el episodio causó revuelo, pues la lista, remitida por el Consejo Nacional de Estupefacientes a la Aeronáutica Civil, resultó tan amplia que incluyó matriculas de aviones pertenecientes a personas que nada tenían que ver con esta actividad, así como aeronaves estrelladas hace tiempo o fuera de servicio, como un “Superelectra” de Aerocóndor que no había volado desde hacía 3 años.  Se le canceló la licencia de vuelo a un Jet ejecutivo registrado a nombre de Carlos Eduardo Restrepo Gaviria, identificado como la nave de dos turbinas en la cual se transportaba Escobar, lo mismo que a dos avionetas registradas a nombre de Isabel Lehder Rivas, la hermana de Carlos.  Pero esto era apenas una ínfima parte porque Escobar tenía al menos tres hangares en aeropuerto Olaya Herrera y una flotilla de 30 aeronaves.  Según “El Tiempo”:  Los aviones, de acuerdo con firmes indicios, pertenecen a Carlos Lehder, Pablo Escobar, Fabio Ochoa y Samuel Alarcón, entre otros, aunque ante la Aeronáutica Civil están registrados a nombre de otras personas”. “En la lista de implicados - escribió “El Colombiano”  - figuran Justo Pastor Rodríguez Gacha con cinco aeronaves, Alfonso Ramón Rodríguez Muñoz con tres, y Aeromercantil Líber y Luis Eduardo Marín con dos cada uno. Entre las naves figuran doce helicópteros, veintiséis avionetas y cuatro aviones”.  Con esto, las amenazas contra el ministro arreciaron; todos los días lo llamaban incluso a sus teléfonos privados a decirle su letanía amenazante de “ministro hijueputa, ahora si te vas a morir”.