Avioneta Piper Navajo regalada por Ledher. 1978




ABRIL DE 1978
Carlos Lehder había decidido tener alternativas a su paraíso personal y regresar a Colombia,  a su natal Armenia.  De acuerdo con su personalidad grandilocuente  antes de volver le ofreció al gobernador del Quindío, Mario Gómez Ramírez,  la donación de una avioneta Piper a nombre de la empresa “Air Montes Co”,  lo que  era un regalo algo desproporcionado para la época que despertó las justificadas sospechas sobre su nombre que no era más que un montaje para legalizar sutilmente o incluso tener un avión gemelo disponible para sus actividades ilícitas.  El mensaje del ofrecimiento decía: “Señor Gobernador: AIR MONTES, CO LTD, International Airplane Brokers (PO BOX  N 4802) de Nassau – Bahamas,  es una empresa  dedicada a la compra y venta de aviones internacionalmente. Entre nuestras cláusulas están donar  cierto valor en equipos cada año a comunidades surgientes (sic) que estén limitadas por falta de transporte aéreo propio.  Nos complace comunicarle señor gobernador que en nuestra última junta directiva la cual cubrió donaciones, la gobernación del Quindío  ganó como beneficiario en la adjudicación de una aeronave Piper modelo 1968 Navajo, color blanco. La compañía volará gustosamente al lugar de entrega”. Firmado: Carlos Lehder Rivas.  Representante legal de “Air Montes”

 

Hotel Posada Alemana de Carlos Lehder. 1978





(Personal de la Posada Alemana)


Mayo de 1978 

Lehder llegó a establecerse en la ciudad de Armenia y al poco tiempo  comenzó la construcción de su “Posada Alemana”, recordando el hotel de su padre.  Este era al estilo alpino de cinco estrellas que costó 3 millones de dólares y que sería, según sus planes,  el primer complejo turístico del Quindío y sus alrededores; tenía treinta cabañas con bar y chimenea, alquería, vinería, restaurante bávaro y zoológico; la discoteca era un homenaje a John Lennon,  adornada con un busto del desnudo artista con una guitarra al pecho y un agujero de bala en la espalda, esculpido por el maestro antioqueño Rodrigo Arenas Betancur;  el día de la inauguración Lehder se hizo llevar en helicóptero hasta una caravana de Chevrolet Capric Classic  oscuros, que llegaron en orden perfecto hasta donde se arremolinaban los curiosos que lo veían como una estrella de rock extranjera;  el mismísimo señor obispo Darío Castrillón Hoyos, (luego cardenal), impartió la bendición oficial. Esa imagen  adicionada a excentricidades en fiestas, lujos y desplazamientos en caravanas armadas, llevaron a la pacata ciudad de Armenia,  a estar patas arriba. Reorganizó también una empresa familiar que se llamaba “Cebú Quindío” donde organizó su cuartel general y que llegó a ser el mayor empleador de la ciudad con 256 personas a su cargo. La empresa le regaló un nuevo camión de bomberos a la ciudad y “comenzó el estudio de qué otras municipalidades lo necesitaban; también entregó una generosa donación a la asociación de periodistas de Armenia que rebautizaron el salón de reuniones como “Bahammas” [sic].  Entremezclado con lo más granado de la ciudad, en sus conversaciones siempre tenía ideas “geniales” y grandilocuentes: Quería tener una empresa de aviación que a la vez fuera escuela de pilotos que tanta falta hacían en el país y aero taxis,  que se llamaría “Aeroespacial Quindío”. Pensó en traer a los “Rolling Stones” a un fastuoso concierto gratuito en Armenia y durante meses planeó los detalles del escenario y la amplificación, esperaba que el grupo se presentara por un millón de dólares que hubiera gastado con gusto, con tal de tenerlos al lado de la “Posada”, pero nunca se concretó el negocio porque los manager del grupo no aceptaron tan exótica propuesta.  En cambio, cuando inauguró una pista de motocross en los terrenos de “La Posada”, luego de exhibiciones de motos y caballos hizo traer una tractomula que escondía un escenario para un conjunto de rock que tocó hasta la madrugada; ese día se repartieron libremente cigarrillos de marihuana entre los asistentes, fiel a sus principios de “hierba libre”.  Comenzó también otro gran proyecto turístico en la hacienda “Pisamal” a orillas del Río “La Vieja”, aprovechando los paisajes cafeteros; un adelanto de lo que sería luego esa zona para el turismo en Colombia con la llegada de los parques temáticos y finalmente planeó  un proyecto urbanístico llamado "La Colonia" que debía cambiarle por completo la cara a la ciudad; tendría viviendas multifamiliares de diferentes estratos pero con la más alta tecnología, con un sistema para despachar la comida a las casas por bandas sinfín que partirían de una cocina central, un teatro tipo Broadway, canchas múltiples, todo  rodeado  por una muralla perimetral protegida por circuito cerrado de televisión;  para entonces hubiera sido una auténtica ciudad del futuro que tampoco se llevó a cabo porque su declive empezó antes de lo esperado.