Pablo Correa Ramos. 1986


Cuando Escobar en 1986 decidió secuestrar y matar a sus socios menores, el siguiente en caer, aunque ni siquiera por autoría intelectual de Escobar,  fue el   dueño del club Deportivo Independiente Medellín,  Pablo Correa Ramos,  asesinado en el diamante de softbol de la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, cuando supervisaba el entrenamiento de “Inverco”, el equipo de softbol femenino que patrocinaba.  Como Correa Ramos no era narcotraficante reconocido, su asesinato se atribuyó primero a una confusión de identidad con el otro narco de segundo orden Pablo Correa Arroyave, que era llamado “el narcotraficante de los 600 millones” porque cuando se tomaba unos tragos de más decía que tenía 100 millones de dólares listos para entregar el día que lo secuestraran; al cabo del tiempo se supo que el autor intelectual fue el mismo Correa Arroyave, que intentaba aprovechar la circunstancia de su homonimia para esfumarse ante la DEA.   Pero de nada le sirvió  ante Escobar que seguía decidido a ser más cobrador de impuestos que exportador, aprovechó las confusas circunstancias, lo secuestró a la  semana siguiente con la idea  “que si tenía 100 millones listos para entregar era porque atesoraba por lo menos 1000  y que eso no se lo iba a permitir” y porque según Escobar "Había exigido la vuelta de Lara y ahora no hacía sino reprocharla